Las Ubiñas

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Penubina, las nieves vistas desde el Cantabrico

“Peña Ubiña, Penubina entre los lugareños, es la cima caliar que se levanta en forma de mirador”

Cuenta Xulio Concepción Suarez en su maravilloso Diccionario Toponímico de la Montaña Asturiana:

“Peña Ubiña, Penubina entre los lugareños, es la cima caliar que se levanta en forma de mirador cimero, a medias entre leonenses y lenenses (Lena-Asturias). Peña Ubiña destaca así entre la meseta castellana, perdida en el azul de la distancia más apacible, y la nublina grisácea fundida con las mismas olas del mar entre Xixón y Avilés.

 

En medio de ambos parajes, destacan las crestas de Ubiña en cualquier época: con las lluvias primaverales, brillan las piedras mojadas; con el reflejo estival del sol, se vuelven las calizas más blanquecinas a la caída de la tarde. Finalmente, en otoño y en invierno, se dibuja Ubiña como fondo del escenario, entre las nieves relucientes, bien visibles desde las mismas rocas del Cantábrico; o desde los paseos vespertinos junto al puerto de Xixón por El Musel. Pero siempre destaca Penubina en la distancia.”

Es dicha Peña y el conjunto de cordales y cimas que la rodean, a caballo entre Asturias y León, las que forman el Macizo de Ubiña. Éste a su vez, junto con otros cordales y valles aledaños tales como el Cordal de La Mesa, la Sierra de Sobia o el Valle del río Teverga, entre otros, pertenecientes a los concejos de Teverga, Quirós y Lena forman el entorno protegido del Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa.

Los valores naturales, tanto del entorno de Las Ubiñas como del resto del Parque Natural son de alta diversidad biológica y geológica, con un buen estado de conservación de los hábitats y de gran calidad ambiental. Estos valores, unidos a su rico patrimonio cultural, le han hecho merecedor de ser protegido bajo diferentes figuras, tanto a nivel autonómico como europeo. Por su contribución al desarrollo sostenible, en el año 2012, el Consejo Internacional del Programa Hombre y Biosfera (MAB) de la UNESCO lo catalogó además como Reserva de la Biosfera. A nivel europeo se encuentra dentro de la Red Natural 2000, por estar declarado Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA)

Todo ello forma un territorio de montaña caracterizado por fuertes contrastes. Al sur el macizo de Ubiña, divisoria de aguas entre Asturias y León, que constituye un espectacular paraje alpino de modelado glaciar y kárstico y cuenta con 30 cumbres cuya altura supera los 2.000 metros, siendo el Pico Fontán Sur, con sus 2.414 metros, la más elevada. Hacia el Norte los numerosos cordales y valles en cuyas laderas se conservan extensos bosques autóctonos de hayas, robles, abedules, acebos, etc. y vive la fauna característica de la montaña central asturiana: osos, lobos, rebecos, tejones, etc.

Las Ubiñas y sus zonas aledañas destacan también por su elevado patrimonio histórico. Cuentan con numerosos nacimientos arqueológicos entre los que destacan los vinculados a las Vías de la Carisa y la Mesa o la necrópolis megalítica de La Cobertoria. Los Caminos Históricos jugaron también papel estratégico determinante en el paso entre las tierras del Norte y la Meseta, entre los que destacan el Camín Real de La Mesa, la Vía La Carisa y la Vía de la Plata entre otros. Así mismo, los entornos de Las Ubiñas fueron testigos de cruentas batallas habidas durante la Guerra Civil Española, como así lo atestiguan los numerosos restos de construcciones militares tales como nidos de ametralladora o trincheras.

 

Es posible también visitar ejemplos de asentamientos estacionales vinculados al uso tradicional del territorio, llamados brañas, ligadas al aprovechamiento estival de los pastos de altura. En ellas aún se conservan cabañas cubiertas con techumbre de teito y corros, refugios rudimentarios de piedras.

Rutas:

-Macizo de Ubiña: entorno del Meicín, Ubiña la Grande, Ubiña la Pequeña, Fontanes, Huertos del Diablo, Fariñentu, Cerreos.

-Peña Rueda, Puertos de Agueria y Lindes.

-Puertos del Marabio.

-Sierra de Sobia.

-Caminos históricos: Camin Real, Via la Carisa, Camín Real Puerto Ventana.

Picos de Europa

Picos de Europa

“¿De dónde vienen las montañas más altas? pregunte. Entonces aprendí que vienen del mar”

Este testimonio está escrito en sus rocas y en las paredes de sus cumbres. Lo más alto tiene que llegar a su altura desde lo más profundo.”

Y es por eso que, aquellos sedimentos que yacían ocultos bajo aguas poco profundas de mares tropicales hace millones de años son, a día de hoy, las cumbres más altas (Torre Cerredo 2.648m) y quizá más bellas de toda la Cordillera Cantábrica. Un entorno inmenso, majestuoso, salvaje, vertical e inhóspito. Uno de esos pocos lugares que el ser humano aún no ha conseguido dominar y en los que en ocasiones aún puede sentirse frágil y vulnerable.

Los Picos de Europa se encuentran situados en el Norte de la Península Ibérica, en las zonas limítrofes de Asturias, Cantabria y Castilla y León. Están amparados bajo la máxima figura de protección medioambiental que contempla el Estado Español, Parque Nacional, debido a su alta biodiversidad y sus elevados valores paisajísticos, naturales y culturales. Forman parte Natura 2000, red ecológica Europea de áreas de conservación de la biodiversidad, siendo Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA). Además, en 2003, el Consejo Internacional del Programa Hombre y Biosfera (MAB) de la UNESCO lo catalogó como Reserva de la Biosfera.

Los fenómenos kársticos, fluviales y periodos glaciares son los responsables de modelado actual que podemos contemplar sobre los tres macizos calcáreos que componen los Picos de Europa. Es el mayor macizo montañoso de naturaleza caliza de la Europa atlántica, que presenta además un gran interés geográfico por encontrarse muy cerca de la costa (a tan solo 15 km en su zona más cercana) lo que provoca que presente grandes desniveles, de más de 2.500 m entra las zonas más altas y los fondos de valle. Además aquí se encuentran algunos de los ejemplos de fenómenos kársticos de mayores dimensiones del planeta, con lapiaces, foljés, uvalas y simas.

 

En su territorio se pueden encontrar algunos ejemplos de Bosque Atlántico, propios de la España Eurosiberiana, encinares relictos, hayedos umbríos y frondosos o prados subalpinos. La elevada variedad paisajística y florística que se puede observar en el territorio de Picos de Europa se traduce en una variada fauna, desde pequeños invertebrados hasta grandes super depredadores.

A diferencia de lo ocurrido en otras grandes y famosas montañas que se mantuvieron inhabitadas o aisladas debido a sus grandes magnitudes o creencias religiosas, el ser humano ha estado presente en Los Picos desde, al menos, el Neolítico. Fue en aquella época cuando se establecieron los primeros poblados estables, generalmente en los valles o en terrenos que posibilitaran su uso permanente para la habitabilidad y para la explotación de la agricultura. Al mismo tiempo se ejerció una ganadería trashumante de temporada o periódica que llevó a los pastores a buscar los terrenos necesarios en las alturas para llevar a ellos sus vacas, ovejas y cabras. Ningún rincón quedó al margen de esta ocupación por remoto o peligroso que fuera, siempre que permitiera el deseado pasto, a tenor de la retirada de las nieves.

Aunque el primer ciclo metalúrgico del ámbito de los Picos de Europa se relaciona con la Edad del Bronce no fue hasta cientos de años más tarde, ya en pleno siglo XIX, cuando ocurrió el apogeo de la minería del metal (manganeso, hierro, cinc y plomo). Durante más de un centenar de años la minería propició el dinamismo económico de este territorio, constituyendo el modo de vida de muchas gentes del lugar. Aquellas actividades han dejado visibles cicatrices en las rocas de la gran montaña, así como ruinas de casetones, zigzagueantes pistas y caminos, huellas toponímicas, daños medio ambientales y un vasto anecdotario humano.

Además de todos los valores paisajísticos, naturales y culturales anteriormente descritos, los Picos de Europa poseen unas características morfológicas y climáticas que los hacen muy atractivos y singulares desde el punto de vista meramente deportivo. Sus grandes desniveles, su roca caliza abrasiva y adherente, lo intrincado y laberíntico del terreno, su emplazamiento tan cercano al mar, su clima cambiante, de contrastes y, en ocasiones extremo, hace que sean un entorno muy apropiado en el que el que medir la resistencia física y mental del ser humano.

Es por todo lo anterior que Picos de Europa resulta un enclave privilegiado para la práctica de las principales disciplinas del deporte de montaña, estival e invernal, tales como el trekking, escalada, alpinismo, esquí de montaña o trail running.