Picos de Europa
“¿De dónde vienen las montañas más altas? pregunte. Entonces aprendí que vienen del mar”
Este testimonio está escrito en sus rocas y en las paredes de sus cumbres. Lo más alto tiene que llegar a su altura desde lo más profundo.”
Y es por eso que, aquellos sedimentos que yacían ocultos bajo aguas poco profundas de mares tropicales hace millones de años son, a día de hoy, las cumbres más altas (Torre Cerredo 2.648m) y quizá más bellas de toda la Cordillera Cantábrica. Un entorno inmenso, majestuoso, salvaje, vertical e inhóspito. Uno de esos pocos lugares que el ser humano aún no ha conseguido dominar y en los que en ocasiones aún puede sentirse frágil y vulnerable.
Los Picos de Europa se encuentran situados en el Norte de la Península Ibérica, en las zonas limítrofes de Asturias, Cantabria y Castilla y León. Están amparados bajo la máxima figura de protección medioambiental que contempla el Estado Español, Parque Nacional, debido a su alta biodiversidad y sus elevados valores paisajísticos, naturales y culturales. Forman parte Natura 2000, red ecológica Europea de áreas de conservación de la biodiversidad, siendo Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA). Además, en 2003, el Consejo Internacional del Programa Hombre y Biosfera (MAB) de la UNESCO lo catalogó como Reserva de la Biosfera.
Los fenómenos kársticos, fluviales y periodos glaciares son los responsables de modelado actual que podemos contemplar sobre los tres macizos calcáreos que componen los Picos de Europa. Es el mayor macizo montañoso de naturaleza caliza de la Europa atlántica, que presenta además un gran interés geográfico por encontrarse muy cerca de la costa (a tan solo 15 km en su zona más cercana) lo que provoca que presente grandes desniveles, de más de 2.500 m entra las zonas más altas y los fondos de valle. Además aquí se encuentran algunos de los ejemplos de fenómenos kársticos de mayores dimensiones del planeta, con lapiaces, foljés, uvalas y simas.
En su territorio se pueden encontrar algunos ejemplos de Bosque Atlántico, propios de la España Eurosiberiana, encinares relictos, hayedos umbríos y frondosos o prados subalpinos. La elevada variedad paisajística y florística que se puede observar en el territorio de Picos de Europa se traduce en una variada fauna, desde pequeños invertebrados hasta grandes super depredadores.
A diferencia de lo ocurrido en otras grandes y famosas montañas que se mantuvieron inhabitadas o aisladas debido a sus grandes magnitudes o creencias religiosas, el ser humano ha estado presente en Los Picos desde, al menos, el Neolítico. Fue en aquella época cuando se establecieron los primeros poblados estables, generalmente en los valles o en terrenos que posibilitaran su uso permanente para la habitabilidad y para la explotación de la agricultura. Al mismo tiempo se ejerció una ganadería trashumante de temporada o periódica que llevó a los pastores a buscar los terrenos necesarios en las alturas para llevar a ellos sus vacas, ovejas y cabras. Ningún rincón quedó al margen de esta ocupación por remoto o peligroso que fuera, siempre que permitiera el deseado pasto, a tenor de la retirada de las nieves.
Aunque el primer ciclo metalúrgico del ámbito de los Picos de Europa se relaciona con la Edad del Bronce no fue hasta cientos de años más tarde, ya en pleno siglo XIX, cuando ocurrió el apogeo de la minería del metal (manganeso, hierro, cinc y plomo). Durante más de un centenar de años la minería propició el dinamismo económico de este territorio, constituyendo el modo de vida de muchas gentes del lugar. Aquellas actividades han dejado visibles cicatrices en las rocas de la gran montaña, así como ruinas de casetones, zigzagueantes pistas y caminos, huellas toponímicas, daños medio ambientales y un vasto anecdotario humano.
Además de todos los valores paisajísticos, naturales y culturales anteriormente descritos, los Picos de Europa poseen unas características morfológicas y climáticas que los hacen muy atractivos y singulares desde el punto de vista meramente deportivo. Sus grandes desniveles, su roca caliza abrasiva y adherente, lo intrincado y laberíntico del terreno, su emplazamiento tan cercano al mar, su clima cambiante, de contrastes y, en ocasiones extremo, hace que sean un entorno muy apropiado en el que el que medir la resistencia física y mental del ser humano.
Es por todo lo anterior que Picos de Europa resulta un enclave privilegiado para la práctica de las principales disciplinas del deporte de montaña, estival e invernal, tales como el trekking, escalada, alpinismo, esquí de montaña o trail running.